Terapia con Oxigeno (parte I)

El objetivo de la oxigenoterapia es mantener unos niveles de oxigenación adecuados que eviten la hipoxia tisular. Esto se consigue cuando la presión parcial de O2 en sangre arterial alcanza valores superiores a los 60 mmHg, lo cual corresponde a una saturación de la hemoglobina del 90% aproximadamente. La oxigenoterapia se puede emplear en situaciones de hipoxia aguda o crónica. Indicaciones en situaciones de hipoxia aguda Son las siguientes:
• Hipoxemia arterial. Es la indicación más frecuente. Se presenta en casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, atelectasia, neumonía, mal de altura, neumonitis intersticial, fístulas arteriovenosas, tromboembolismo pulmonar, etc.
• Hipoxia tisular sin hipoxemia. Sucede en casos de anemia, intoxicación por cianuro, estados hipermetabólicos, hemoglobinopatías, hipotensión marcada, etc.
• Situaciones especiales (en las que está recomendado el uso de O2): infarto agudo de miocardio, fallo cardiaco, shock hipovolémico e intoxicación por monóxido de carbono. Material para la administración de oxígeno en situaciones agudas Para poder administrar el oxígeno adecuadamente debemos disponer de los siguientes elementos:
• Fuente de suministro de oxígeno.
• Manómetro y manorreductor.
• Flujómetro. Humidificador.
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También colabora la siempre guapa Yus Rueda quien desde Venezuela hace sus aportes con sus trabajos y elaborados informes