Sexualidad en el adulto mayor parte I

La sexualidad es una característica humana compleja que impregna toda la vida de un individuo desde su nacimiento hasta la muerte. Todas las personas tiene sensaciones, actitudes y creencias sexuales; sin embargo la experiencia sexual de cada persona es exclusiva, ya que se realiza a través de una perspectiva personal. Se cree que en la vejez la experiencia sexual ya no existe, esto es reforzado por patrones sociales y las creencias personales de cada individuo. Sin embargo, las necesidades de interacción, intimidad y afecto de una persona no terminan a ninguna edad. Es más, el interés por la actividad sexual es un indicador de la calidad de vida.
Cambios Físicos
Casi todos los trabajos publicados en el área de la sexualidad y el envejecimiento indican que no existen limites de edad conocidos para realizar la actividad sexual y que no existe nada en la biología del envejecimiento que detenga automáticamente la función sexual (Masters y cols., 1988) Además, es probable que los adultos mayores sanos que deseen ejercer actividad sexual estén sexualmente activos hasta muy avanzada la edad adultas.
Durante el climaterio, un periodo de transición en las vidas de los hombres y mujeres, la función reproductora experimenta importantes cambios. La media de edad para la menopausia en la mujer es de 50-51 años, comenzando en la mayoría de los casos hacia los 45 años y finalizando a los 55 (Levy, 1994; Odom y cols., 1990). En la actualidad se cree que la perdida de hormonas no afecta directamente a la libido (Levy, 1994). El climaterio masculino es menos llamativo o se conoce poco, pero se cree que la mayoría de los varones experimentan un periodo de transición en la tabla se detallaran los cambios fisiológicos en el varón y en la mujer que tienen efecto sobre las etapas de la respuesta sexual.
Cambios en la Mujer
Debido al incremento de la longevidad, casi todas las mujeres actuales pasaran una tercera parte o mas de sus vidas después de experimentar la menopausia .En la literatura aparecen diferentes opiniones relacionadas con la menopausia, que van desde quienes opinan que la menopausia es una enfermedad medica hasta quienes afirman que se trata de una liberación bienvenida y esperada de la posibilidad de ser madres, liberación que puede generar un mayor disfrute sexual. Para la mayoría de las mujeres, la menopausia comienza con un cambio en el patrón de la menstruación. Aunque muchas de ellas experimentan síntomas menores, en otros casos son muy dolorosos.
Una mujer es considerada posmenopáusica cuando los periodos menstruales han desaparecido durante un año. El cese de la secreción ovárica de estrógenos y progesterona es el principal acontecimiento fisiológico de la menopausia. El descenso en la producción de estrógenos genera una menor elasticidad de las paredes de la vagina y una menor lubricación vaginal. La mucosa vaginal se adelgaza y la vagina se acorta, tanto en sentido longitudinal como a lo ancho. Durante la menopausia, la mujer puede experimentar prurito vaginal, sensación de quemazón y malestar. A medida que la tasa y la cantidad de secreción de moco vaginal durante el despertar sexual se reduce, el resultado puede ser un coito doloroso y bulbo vaginitis. La sequedad vaginal se alivia fácilmente utilizando un lubricante hidrosoluble; también el ginecólogo le puede recetar una crema de estrógenos tópicos, aunque no debe utilizarla como lubricante (Levy, 1994). La realización habitual de ejercicios vaginales puede resultar útil si existen problemas de vaginismo (contracción involuntaria del tercio externo de la vagina). La mujeres sexualmente activas tienen menor contracción de la vagina y niveles de andrógenos más elevados que las sexualmente inactivas; por tanto, las primeras suelen experimentar menor irritación vaginal (Leiblum y cols., 1983). Un síntoma importante que no se debe olvidar son las hemorragias posmenopáusicas.
Toda mujer que presente hemorragia posmenopáusica he de ser remitida para evaluación médica de cara a descartar un posible proceso maligno.
El 30-80 % de las mujeres posmenopáusicas presentan inestabilidad vasomotora (sofocos) y hasta el 80% las experimentan durante más de 1 año. Aunque en algunos casos los sofocos se prolongan durante periodos significativamente largos, es rara su presencia tras un periodo de 5 años. Muchas mujeres experimentan trastornos menores del sueño relacionados con la edad que desarrollan todas las mujeres posmenopáusicas es la perdida ósea, que se incrementa de forma significativa tras la menopausia.
En ocasiones, el tratamiento de sustitución estrogeníco (TSE) supone una alternativa para tratar los síntomas que experimentan las mujeres durante la menopausia. Siempre que se contemple la posibilidad de comenzar un TSE, hay que evaluar con un ginecólogo los riesgos y beneficios a nivel individual relacionados con este tipo de tratamiento.
Cambios en el Varón
La capacidad de erección de los varones experimenta importantes cambios a medida que envejecen. En concreto, la erección requiere más tiempo y suele ser menos firme; la cantidad de semen decrece; la intensidad de la eyaculación disminuye; la necesidad fisiológica de eyacular es menor, y el periodo refractario es más prolongado (Marters y cols., 1988). La fertilidad masculina no tiene un final claro, aunque después de los 50 años se produce un lento incremento del porcentaje de varones que experimentan impotencia: del 5-10 %, a los 60 años; del 20 % a los 70 años: del 30-40 %, a los 80 años, e incluso del 50 %, al llegar a los 90 años (Korenman, 1994). No esta claro si el aumento de la impotencia depende de la edad o si esta relacionado con el mayor numero de enfermedades crónicas entre la población mayor.
Por Isolina Fuentealba, Viviana Medina, Karina Peñalosa, Evelyn Riquelme, Paulina Sandoval, Erika Silva.
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También colabora la siempre guapa Yus Rueda quien desde Venezuela hace sus aportes con sus trabajos y elaborados informes