Las ulceras venosas
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Las úlceras venosas se producen cuando la sangre venosa se acumula en las extremidades inferiores, lo que provoca lesiones cutáneas e infecciones (fig. 8-10). La causa más frecuente en adultos mayores es la insuficiencia venosa. La incidencia de úlceras ven osas se calcula en el 0,2-0,4% entre la población general; es posible una incidencia superior en el grupo de adultos mayores. Estas úlceras se localizan por lo general en la cara medial de la pierna, mientras que las causadas por la insuficiencia arterial lo hacen en la lateral o en los maléolos (tobillos). Estudios de investigación han demostrado alteraciones con la difusión del intercambio de nutrientes tras la aparición de presión venosa no aliviada.
El tratamiento preventivo incluye la educación sobre el cuidado esmerado de los pies y el empleo de técnicas asépticas. Se recomiendan también las estrategias dirigidas a mejorar la circulación y a mantener la nutrición celular, como la elevación de los pies y el uso de medias de compresión para reducir el edema. «La compresión debe alcanzar una
presión de 30 mm Hg por debajo de la rodilla y de 40 mm Hg a nivel del tobillo. Las medias no deben utilizarse en pacientes con insuficiencia arteria!. Los aparatos de compresión sucesiva neumática pueden ser muy útiles» (Tierney y cols., 1995). Cuando se producen las úlceras, el tratamiento va dirigido a corregir los factores que impiden la cicatrización.
Entre ellos se encuentran el tratamiento nutricional, con especial insistencia en la vitamina C y el cinc, si el paciente presenta malnutrición. Es fundamental el control de las enfermedades sistémicas, como anemia, insuficiencia cardíaca congestiva y diabetes mellitus. Las úlceras se limpian, se tratan con pomadas de esteroides y se cubren con un apósito oclusivo o uno de espuma de poliuretano, y se aplica una bota de pasta de cinc Unna (que se cambia semanalmente).
La úlcera debe curar en 2- 3 meses; si no lo hace, pueden ser necesarios injertos. En algunos pacientes en los que otros tratamientos no han obtenido éxito se están utilizando técnicas más modernas, como los injertos de células epidérmicas cultivadas (Tierney y cols.,1995). El tratamiento antibiótico suele evitarse, a no ser que existan signos de celulitis. Si existen, puede ser necesaria la hospitalización o los cuidados domiciliarios especializados para la administración de antibióticos por vía intravenosa. Dado que muchos pacientes presentan alergias, el personal de enfermería debe
tener precaución a la hora de seleccionar y utilizar los preparados tópicos y los de efecto sistémico, debido al riesgo de dermatitis de contacto, que determina prurito y eritema y retrasa aún más la cicatrización. Los apósitos oclusivos sintéticos para las úlceras venosas son útiles para reducir el dolor y estimular el tejido de granulación. Este tipo de tratamiento permite también controlar al paciente de modo ambulatorio. Los apósitos oclusivos pueden llegar a empaparse de exudado, por lo que el mal olor es frecuente; a pesar de ello, casi siempre se dan instrucciones al paciente para que no retire el apósito. El apósito se suele dejar colocado durante 2 o 3 semanas, tras las cuales se retira y se sustituye por uno estándar. Si la piel de alrededor está muy frágil o existe dermatitis extensa, no es posible utilizar
apósitos oclusivos. Si el paciente no puede cambiarse los apósitos, se pueden utilizar botas Unna para tapar las úlceras; estas botas sólo se cambian una vez a la semana y constituyen una forma de tratamiento oclusivo.


También colabora la siempre guapa Yus Rueda quien desde Venezuela hace sus aportes con sus trabajos y elaborados informes