La comunicacion con el enfermo
Para alcanzar una comunicación eficaz es imprescindible primero escuchar. Sin escucha no puede haber diálogo. Escuchar es un arte que se aprende como todos los demás. Demanda energía y propósito y es fundamentalmente activa. Pocos nos sentimos escuchados durante nuestra actividad diaria. Entre un 70-80% de nuestro tiempo de vigilia lo dedicamos a la comunicación; de ese tiempo, casi la mitad, un 45%, lo pasamos escuchando, mientras que hablar nos lleva un 30%, leer un 16%, y escribir un 9%(4). El 51% de la comunicación reside en escuchar bien. Siempre hay más ocasiones de escuchar que de hablar. Por ello tenemos dos orejas y una boca. Es una forma de hospitalidad e indica a la otra persona que lo que está diciendo es interesante y que él o ella son importantes. En la relación con el paciente es mejor escuchar que querer hablar siempre. La actitud de escucha adecuada es sentado al lado o en la cama del enfermo, nunca de pie y con los brazos cruzados. Escuchando conoceremos mejor las respuestas que el enfermo tiene que recibir y si está en condiciones de hacerlo. Hay que escuchar lo que dicen, cómo lo dicen y lo que además implican esas palabras. La comunicación no verbal puede «hablar más fuerte» que las propias palabras y al mismo tiempo puede dar un mensaje diferente. La capacidad de comunicarnos aumenta si aprendemos a escuchar mejor. Al no interrumpir al interlocutor, le damos un espacio para ordenar sus ideas, sus miedos y sus sentimientos que emergen de forma incontrolada.
La persona puede establecer prioridades en la expresión de los mismos y puede comprobar si merecemos la confianza de compartirlos. Todos sabemos que hoy en día cada vez es más difícil ponernos a escuchar a alguien, y aún más arduo lograr que los demás lo hagan. La incontinencia verbal es uno de los enemigos de una buena escucha. Escuchar no es sólo recibir las palabras o frases emitidas por otro. Es una acepción que implica una actitud de sensibilidad, disponibilidad
y receptividad, tendente a captar no sólo el aspecto verbal, sino también el substrato psicológico y emotivo que las ha generado.
HAPTONOMÍA
Es una forma de relación humana. Palabra procedente del griego «hapto», que significa tocar, tomar contacto, entrar en relación, y de «nomos» que significa, en este caso, reglas que rigen la relación táctil. En otras palabras, significa acercamiento táctil afectivo. En muchas ocasiones el contacto físico transmite lo que no pueden hacer nuestras palabras. Es un medio de comunicación mediante el cual resulta fácil transmitir estados emotivos (afecto, solidaridad, disponibilidad,
cercanía y cariño). Algunos actos típicos de contacto corpóreo son: estrechar la mano, apoyo sobre el hombro o brazo de la persona, abrazo, secar el sudor de la frente y caricias. El contacto lleno de respeto hacia la persona la hace sentirse un alma viva, incluso en el proceso de inconsciencia que precede al desenlace. A veces no hay nada que puede sustituir el contacto de una mano. Entradas Relacionadas


También colabora la siempre guapa Yus Rueda quien desde Venezuela hace sus aportes con sus trabajos y elaborados informes