Cancer e inestabilidad emocional

Una serie de investigaciones han desarrollado ciertas características fisiopatológicas que implican a la personalidad (tipos A, B y C).
Algunos investigadores han sugerido correlaciones entre propensión al cáncer y personalidades que reprimen y niegan el estrés emocional, que rara vez se proyectan y se recobran muy lentamente de las depresiones a alguna pérdida (tipo C). Estos investigadores establecen la tesis de que la depresión puede ser somatizada bajo la forma de neoplasia. La relación entre factores psicológicos y aparición de cáncer es un tema que ha prevalecido a lo largo de los siglos, a pesar de que estas relaciones son difíciles de determinar. Una de las investigaciones más importantes y demostrativas de la relación entre psicología y cáncer fue realizada por
LeShan, quien encontró en las tres cuartas partes de una población cancerosa una historia emocional caracterizada por los siguientes hechos:
• Vivencia de soledad y aislamiento afectivo durante la niñez y la adolescencia, junto con un temor a establecer relaciones interpersonales intensas.
• Desarrollo posterior de una relación afectuosa muy intensa e importante.
• Pérdida por muerte o separación de esta relación, seguida de sentimientos de desesperación con incapacidad para superar la pérdida con intensas vivencias de falta de sentido de la existencia como consecuencia de la misma.
Estos datos y otros, sugieren que el cáncer tiende a presentarse en individuos inhibidos, no agresivos e incapaces de expresar adecuadamente sus emociones. Configurarían lo que Engel llama síndrome de renuncia, que aparece en situaciones anímicas caracterizadas por sentimientos de desamparo y renuncia, sentimiento de impotencia y de imposibilidad de recibir ayuda, pérdida de confianza en las relaciones interpersonales, vivencia de ruptura en su propia biografía, refugio y aferramiento al pasado con pérdida de proyectos para el futuro.
Un proceso canceroso se puede considerar como el resultado de la interacción de cuatro tipos de variables:
a) Una base biológica.
b) Elementos carcinógenos del medio ambiente externo.
c) Elementos carcinógenos del medio ambiente interno.
d) Factores psicológicos.
La influencia de los factores psicológicos-cognitivos, emocionales y conductuales en todo tipo de enfermedades configura un hecho cada vez mejor establecido, aun cuando los mecanismos y vías a través de los cuales esta influencia se manifiesta sean todavía poco conocidos. En realidad, puede afirmarse que las variables psicológicas influyen siempre en alguna medida de forma directa o indirecta, positiva o negativa, en todos los trastornos y enfermedades y no solo en las conocidas como psicosomáticas, sino también en el mantenimiento, fortalecimiento o debilitamiento de los estados de salud.
En síntesis, las variables A, B y C constituyen una condición necesaria pero no suficiente para expresar la aparición o el curso del cáncer en un individuo concreto. No su interacción con el mismo estímulo, o condición, algunos individuos ante el mismo diagnóstico reaccionan positivamente, otros parecen insensibles y otros pueden sufrir fuertes efectos secundarios. Lo que emerge de todo ello es un modelo multideterminado de respuesta a la enfermedad cancerosa, en el que los factores psicológicos poseen una indudable, aunque todavía en gran medida desconocida influencia moduladora conductual.
¿Existe una personalidad particular, conducta o afecto emocional que nos haga especialmente susceptibles al cáncer?
Esta es una pregunta que los investigadores han intentado responder durante muchos años.
Los diversos estudios realizados al respecto son dudosos y en controversia. Estudiando la posible influencia del estrés crónico durante el tiempo del desarrollo y frecuencia de tumores inducidos en ratas, después de una simple exposición a un carcinógeno durante el período prenatal, no se han encontrado diferencias en el tiempo del desarrollo, localización, incidencia, tipo, tamaño de los tumores en ratas tratadas con respecto a controles.


