Tipos de apego y teoria del apego en niños | Compendio de Enfermeria

Tipos de apego y teoria del apego en niños



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Introducción
El sano desarrollo de un niño tiene que ver con la base formadora de su personalidad, tendemos a pensar, incluso en desconocimiento de la teoría del apego que cuando un niño presenta un comportamiento irresponsable o desordenado o tiene ciertos problemas de aprendizaje debe ser consecuencia de una mala relación entre su madre y el. Entonces el concepto de apego viene dado en la naturaleza instintiva de las relaciones del hombre y de su desarrollo psicológico
La relación más importante en la vida de un niño es el apego a sus padres, casi siempre, en la madre. Esto es así ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables. Por el contrario, problemas en vinculación y apego pueden resultar en una base biológica y emocional frágil para futuras relaciones.

 

Tipos de apego en relación madre hijo
El patrón de interacción que se da entre madre e hijo, determina diferentes tipos de apego: seguro; evitativo – inseguro; ambivalente. La seguridad, sincronía, reciprocidad, calor, como modelos de apego, marcan diferencias cualitativas que modelan una personalidad vulnerable o segura. Así, la conducta intrusiva, los estímulos excesivos, el estilo de interacción madre-hijo controladora, la falta de respuesta, el poco compromiso del cuidador, los patrones de conductas contradictorios no permiten o dificultan el desarrollo de un tipo de apego seguro.
Que es apego:
Los humanos crean distintos tipos de “vínculos”. Un vínculo es una conexión entre una persona y otra. En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico caracterizado por las cualidades únicas del vínculo especial que se forma entre madre- infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves: 1) es una relación emocional perdurable con una persona en específico; (2) dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer; (3) la pérdida, o amenaza de pérdida, de la persona evoca una intensa angustia. Lo que mejor caracteriza esta forma de relación especial es la relación madre-infante. En el campo de la salud mental, la palabra apego es usada más libremente y ha venido a reflejar en forma global, la capacidad para formar relaciones. Para propósitos de este escrito, por capacidad de apego nos referimos a la capacidad de formar y mantener una relación emocional, mientras que el apego en sí se refiere a la naturaleza y calidad de la relación como tal.
Una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario, se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.

Teorías del apego
La preocupación por la relación temprana del niño con su madre fue uno de los temas centrales de muchos investigadores. Los primeros trabajos en esta línea fueron realizados por René Spitz, (1935) psicoanalista, quien comenzó sus trabajos observando el desarrollo de niños abandonados por sus madres que llegaban a centros de huérfanos. Estas observaciones le permitieron concluir que la madre sería la representante del medio externo y a través de ella el niño podía comenzar a constituir la objetividad de éste.
En 1958, Bowlby plantea una hipótesis que difiere por completo de la anterior. Postula que el vínculo que une al niño con su madre es producto de una serie de sistemas de conducta, cuya consecuencia previsible es aproximarse a la madre. Mas tarde, en 1968, Bowlby define la conducta de apego como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. Como resultado de la interacción del bebé con el ambiente y, en especial con la principal figura de ese ambiente, es decir la madre, se crean determinados sistemas de conducta, que son activados en la conducta de apego. Generalmente el apego tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. En resumen sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de su madre o cuidadores.
Formas de apego
Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida. En base a como los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los tres patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, el ansioso-ambivalente y el evasivo.
• Los niños con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. En el dominio interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.
• Los niños con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.
• Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores.
La organización segura guardaba relación con la sensibilidad de la madre a las señales del infante, mientras que las dos formas de organización de apego inseguro/indiferente-evitativo y el abiertamente ansioso ambivalente/resistente están relacionadas, respectivamente, con rechazo materno y falta de predictibilidad de la madre.

 

Para la formación de apego se requieren vínculos ¿Qué es formar vínculos?
El formar vínculos es el proceso de crear apego. Vincularse es cuando utilizamos nuestro adhesivo o pega emocional para conectarnos a otro. Formar vínculo, por tanto, incluye una serie de conductas que ayudan a crear una conexión emocional (apego).
La capacidad biológica de vincularse y crear apego es ciertamente determinada biológicamente. El impulso de sobrevivir es algo básico en todas las especies. Los infantes nacen indefensos y tienen que depender de un cuidador adulto para su sobrevivencia. Es en el contexto de esta dependencia primaria, y de la respuesta materna a la misma, que se desarrolla una relación. Este apego es crucial para la sobrevivencia del infante.
Una madre emocional y físicamente saludable se sentirá atraída a su bebé – tendrá el deseo físico de olerlo, abrazarlo, mecerlo, arrullarlo y mirarlo detenidamente. El niño a su vez le responderá acurrucándose, balbuceando, sonriendo, chupando y agarrándose a ella. En la mayor parte de los casos, las conductas de la madre son placenteras, consoladoras y nutrientes para el bebé, y las conductas del infante causan placer y satisfacción a la madre. Es en este círculo de retroalimentación recíproca positiva, esta danza entre la madre y el infante, donde se desarrolla el apego.
Por lo tanto, a pesar del potencial genético para formar vínculos y apegarse, es la naturaleza, cantidad, patrón e intensidad de las experiencias en la vida temprana lo que permite la expresión de ese potencial genético. Sin unos cuidados predecibles, sensibles, nutrientes y sensorialmente enriquecidos, el potencial del infante para poder vincularse y crear apego normales, no podrá materilizarse. Los sistemas del cerebro responsables de las relaciones emocionales saludables no se desarrollarán en forma óptima sin la experiencias adecuadas en los momentos adecuados de la vida.
Acciones formadoras de apego
El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarle, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuido de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales en estas experiencias de vinculación incluyen el tiempo juntos (¡en la niñez la cantidad cuenta!), las interacciones cara a cara, el contacto visual, la cercanía física, el toque y otras experiencias sensoriales primarias como olores, sonidos y gusto. Los científicos creen que el factor más importante en la creación de apego, es el contacto físico positivo (ej. Abrazar, coger al hombro y mecer). Todos causan actividades neuroquímicas específicas en el cerebro. Estas actividades neuroquímicas llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.
Se han realizado estudios para clasificar el apego
La Dra. Mary Ainsworth ha desarrollado un sencillo proceso, llamado el procedimiento de la Situación-Extraña, para examinar la naturaleza del apego en los niños. Dicho simplemente, la madre y el infante son observados en una secuencia de “situaciones”: madre-infante solos en un salón de juegos; extraño entra al salón; madre sale mientras que el extraño se queda y trata de consolar al niño; el padre/madre regresa y consuela al niño; el extraño sale; la madre deja al infante completamente solo; el extraño entra para calmar al niño; el padre/madre regresa y trata de consolar y distraer al infante. Las conductas del niño en cada una de estas situaciones es observada y evaluada. Las conductas de los niños se resumió en este cuadro:

 

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Factores influenciantes en el apego
Infante: La “personalidad” o temperamento del niño influencia la vinculación. Si un infante es difícil de calmar, irritable o poco responsivo, comparado con uno tranquilo, que pueda calmarse solo, se le hará más difícil desarrollar un apego seguro. La habilidad del infante de participar en la interacción materno-infante puede verse en riesgo debido a alguna condición médica, tales como ser prematuro, defectos de nacimiento o enfermedad.
Cuidador: Las conductas del cuidador pueden afectar negativamente la vinculación. Padres que critican, rechazan e interfieren, tienden a tener hijos que evitan la intimidad emocional. Padres abusivos tienden a tener hijos que, al sentirse incómodos con la intimidad, se retraen. Es posible que la madre del niño no sea sensible a su hijo debido a depresión, abuso de sustancias, porque se sienta abrumada por problemas personales, u otros factores que puedan interferir con su habilidad de ser consistente y nutriente con el niño.
El ambiente: Un impedimento importante a la formación de un apego saludable, es el miedo. Si un infante se siente angustiado por un dolor, amenaza pervasiva o un ambiente caótico, se le hará difícil participar, aún en una relación de cuido amorosa. Infantes o niños que viven en ambientes de violencia doméstica, refugios, violencia comunal o en zonas de guerra, son vulnerables a desrrollar problemas de apego.
Acoplamiento: El “acoplamiento” entre los temperamentos y capacidades del infante y la madre es crucial. Algunos cuidadores pueden sentirse muy bien con un infante tranquilo, pero sentirse abrumados por uno irritable. El proceso de prestar atención, leer las señales no verbales, y responder a las mismas en forma apropiada, es esencial para mantener expriencias de vinculación que resulten en apegos seguros. A veces el estilo de comunicación y respuestas con que la madre está familiarizada, por sus otros hijos, puede ser que no se ajusten a su nuevo bebé. La frustración mutua de estar fuera de sicronización puede afectar negativamente la vinculación.

 

Un desarrollo anormal en el apego lleva una serie de trastornos en el niño a futuro.
Retraso en el desarrollo: Niños que han sufrido negligencia emocional en su niñez temprana, a menudo tienen retraso en su desarrollo en otros dominios. El vínculo entre un niño pequeño y sus cuidadores provee el mayor vehículo para su desarrollo físico, emocional y cognoscitivo. Es en este contexto primario que el niño aprende el lenguaje, las conductas sociales, y un sinnúmero de otras conductas claves necesarias para un desarrollo saludable. La falta de experiencias consistentes y enriquecedoras en la niñez temprana, puede tener como consecuencia retrasos en el desarrollo motor, del lenguaje, social y cognoscitivo del niño.
Hábitos Alimenticios: Los hábitos alimenticios extraños son comunes, especialmente en niños con problemas severos de negligencia y apego. Estos podrían acaparar comida, esconderla en sus cuartos, comer como si no fuese a haber más comida, aún cuando hayan tenido alimento consistentemente disponible por años. Podrían no prosperar adecuadamente, rumiar los alimentos (vomitar), problemas al tragar y, más tarde en la vida manifestar hábitos alimenticios extraños que a menudo son mal diagnosticado como anorexia nervosa.
Conductas calmantes: Para calmarse, estos niños emplean conductas muy primitivas, inmaduras y bizarras. Podrían morderse, golpearse la cabeza, mecerse, cantarse, arañarse o cortarse. Estos síntomas aumentan en momentos en que sienten angustiados o amenazados.
Funcionamiento emocional: Estos niños presentan una gama de problemas emocionales, incluyendo síntomas de depresión y ansiedad. Una de estas conductas comunes es el apego “indiscriminado”. Todos los niños buscan sentirse seguros. Si tenemos en mente que el apego es importante para la sobrevivencia, los niños pueden buscar apego — cualquier apego — para su seguridad. Personas fuera de la disciplina clínica pueden pensar que estos niños abusados y maltratados son “amorosos” y que abrazan personas que les son prácticamente extraños. Los niños no desarrollan un vínculo emocional profundo con personas que apenas conocen; más bien estas conductas “afectuosas” son realmente comportamientos que buscan seguridad. Ésto preocupa al personal clínico pues estas conductas contribuyen a la confusión del niño respecto a la intimidad, y no son consistentes con las interacciones sociales normales.
Modelaje inapropiado: Los niños copian la conducta de los adultos – aún cuando ésta sea abusiva. Aprenden que ésta es la forma “correcta” de interactuar con otros. Como podrás notar, ésto potencialmente les causa problemas en sus interacciones sociales con adultos y otros niños. Por ejemplo, niños que han sido abusados sexualmente, pueden estar en mayor riesgo de ser nuevamente abusados. Varones que han sido abusados sexualmente, pueden convetirse en ofensores sexuales.
Agresión: Uno de los mayores problemas con estos niños es la agresión y la crueldad. Esto se relaciona a dos de los problemas principales en los niños que sufren negligencia: (1) falta de empatía y (2) pobre control de impulsos. La habilidad de poder emocionalmente “entender” el impacto de nuestra conducta en otros, no funciona en estos niños. Ellos realmente no entienden o perciben lo que otros sienten cuando ellos hacen o dicen cosas hirientes. De hecho, a menudo estos niños sienten la urgencia de azotar y herir a otros – típicamente algo o alguien menos poderoso que ellos. Lastimarán animalitos, niños más pequeños, pares o a sus hermanitos. Uno de los elementos más preocupantes de estas agresiones es que, muy a menudo, están acompañadas por una fría y despegada falta de empatía. Al ser confrontados con su conducta cruel y agresiva, estos niños podrían mostrar arrepentimiento (una respuesta intelectual), pero no remordimiento (una respuesta emocional).
Finalizando vemos que en esta teoría, un concepto clave es el de sistema conductual, el cual supone una organización homeostática para asegurar que una determinada medida se mantenga dentro de límites adecuados. Es decir, la conducta de apego se organiza por medio de un sistema de control, análogo a los sistemas de control fisiológico que mantienen dentro de ciertos limites las medidas fisiológicas (como la presión sanguínea). Así, el sistema de control del apego mantiene el equilibrio entre cercanía-distancia respecto de la figura de apego.
El sistema de apego, cuyo objetivo es la experiencia de seguridad, es un regulador de la experiencia emocional. Para Bowlby, la presencia de un sistema de control del apego y su conexión con los modelos operantes del sí mismo, modelos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego, constituyen características centrales del funcionamiento de la personalidad.
La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante.

 

Conclusión
La habilidad individual para formar y mantener relaciones haciendo uso de este “adhesivo emocional” es diferente en cada uno de nosotros. Algunos parecen ser “naturalmente” capaces de amar y establecer relaciones íntimas, otros no tienen tanta suerte y necesitan aplicar y descubrir nuevas estrategias para desarrollar un vinculo que le permita extraer y entregar lo máximo que ambos conscientemente esperan mutuamente. El carecer de capacidad afectiva llevara a una ausencia en capacidades a futuro porque todos los niños llevan a cabo su exploración con el mundo, con su ambiente a base de la imitación, ósea ellos desarrollaran relaciones basadas en las que ellos han vivenciada, creyendo que son las mas correctas cuando no es así, a estos niños les cuesta hacer amigos, además de establecer una relación distante con la familia.
Por lo tanto es fundamental entregar una adecuada educación en una madre o brindar apoyos en caso de necesitarlos, una enfermera u otro profesional debe valerse de los medios técnicos y personales para lograr detectar un medio inadecuado para un niño en desarrollo y de esta forma diagnosticar e intervenir adecuadamente y a tiempo para que ese niño logre moldear su desarrollo de una forma que le entregara armas psicológicas que le permitan a futuro tener una vida acorde a las expectativas y en el sentido en el que todos encontramos normal.

 


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