Absceso y fistula anal | Compendio de Enfermeria

Absceso y fistula anal



Absceso ano rectal
Colección de pus localizada producida por invasión bacteriana de los espacios pararrectales, que se origina en un espacio intermuscular (interesfintérico) hacia el cual ha penetrado una cripta anal.
El absceso puede ser subcutáneo, isquiorrectal, retrorrectal, submucoso, pelvirrectal (sobre el elevador) o intermuscular. Suele producirse una infección mixta, con predominio de Escherichia coli, Proteus vulgaris, estreptococos, estafilococos y bacteroides.
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Síntomas y signos
Los abscesos superficiales pueden ser muy dolorosos; se caracterizan por tumefacción, enrojecimiento y dolor a la presión. Los abscesos más profundos causan síntomas tóxicos, pero el dolor local puede ser menos intenso. En algunos casos puede faltar la tumefacción externa, pero el tacto rectal revela una tumefacción dolorosa a la presión. Los abscesos pelvirrectales altos pueden causar dolor en la parte inferior del abdomen y fiebre, que puede presentarse como una FOD, pero sin síntomas rectales. La inflamatoria intestinal (p. ej., de Crohn, especialmente del colon) está asociada a veces con un absceso anorrectal.

Tratamiento

La supuración está presente casi siempre en el momento del diagnóstico. Se requiere una incisión inmediata y un drenaje suficiente y no se debe esperar a que el absceso apunte externamente. Aunque los antibióticos tienen un valor limitado, son adecuados en Pacientes febriles o diabéticos o cuando exista la posibilidad de manifestaciones sistémicas ocultas. Tras el drenaje pueden aparecer fístulas anorrectales persistentes.

Fístula anal

Trayecto en forma de tubo con una abertura en el conducto anal y otra generalmente en la piel perianal.

Etiología
Las fístulas se originan espontáneamente o se producen secundariamente al drenaje de un absceso perirrectal. La enfermedad de Crohn y la tuberculosis son causas predisponentes. La mayoría de las fístulas se originan en las criptas anorrectales; otras son consecuencia de diverticulitis, tumores o traumatismos. Las fístulas en los lactantes son congénitas, y más frecuentes en los varones. Las fístulas rectovaginales pueden ser secundarias a enfermedad de Crohn, lesiones obstétricas, radioterapia o procesos malignos.

Síntomas, signos y diagnóstico
Es habitual un antecedente de absceso recurrente seguido de secreción intermitente o constante. A la inspección pueden verse una o más aberturas secundarias, y a menudo se puede palpar un trayecto en forma de cuerda. Una sonda introducida en el trayecto puede determinar la profundidad y la dirección, y la anoscopia con sondeo puede revelar la abertura primaria. Debe seguir una sigmoidoscopia. Hay que diferenciar las fístulas criptogenéticas de la hidradenitis supurativa, los senos pilonidales, los senos supurativos dérmicos y las fístulas uretroperineales.

Tratamiento
El único tratamiento eficaz es la cirugía. Se secciona el techo de la abertura primaria y la totalidad del trayecto convirtiéndolos en una «zanja». Puede ser imprescindible seccionar parcialmente los esfínteres. Puede presentarse un cierto grado de incontinencia si se corta una porción considerable del anillo esfintérico. La fistulotomía no es aconsejable en presencia de diarrea, colitis ulcerosa activa o enfermedad de Crohn, a causa del retardo en la cicatrización de la herida. A los Pacientes de enfermedad de Crohn con fístulas anorrectales sintomáticas se les puede administrar metronidazol u otros antibióticos adecuados.


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