Anemia por Hemorragia Neonatal | Compendio de Enfermeria

Anemia por Hemorragia Neonatal



La hemorragia perinatal masiva puede deberse a una separación anormal de la placenta (abruptio placentae) o a una placenta previa, a un desgarro traumático del cordón umbilical o de uno de sus vasos si su inserción en la placenta es velamentosa o a la incisión de una placenta de inserción anterior durante una cesárea. Cuando el cordón umbilical se halla enrollado firmemente alrededor del cuello o del cuerpo del feto, su sangre arterial puede ser bombeada a la placenta, mientras que su compresión del cordón impedirá que la sangre retorne por la vena umbilical; en consecuencia, el pinzamiento del cordón inmediatamente después del parto causará una pérdida de sangre aguda importante (en el interior de la placenta).

Dentro del útero pueden producirse pérdidas ocultas de sangre de magnitud variable a consecuencia de hemorragias fetomaternas. La hemorragia puede ser aguda o prolongada y lenta y puede recidivar. Si el feto compensa la hemorragia, su Hto tendrá tiempo para descender (a medida que el volumen sanguíneo se recupera). La hemorragia prenatal aguda origina un shock fetal o neonatal, en el que la caída del Hto puede tardar horas en producirse. Una prueba de Kleihauer positiva en la sangre materna (eritrocitos fetales en la circulación materna resistentes a la elución ácida, identificables en las extensiones sanguíneas) confirma la hemorragia fetomaterna.

En los gemelos homocigóticos que tienen anastomosis vasculares entre sus partes de placenta compartida pueden ocurrir transfusiones crónicas de gemelo a gemelo, otra causa de pérdida de sangre oculta dentro del útero (en el gemelo donante).

Síntomas y signos

Cuando se produce una hemorragia prenatal masiva, el RN sufre un shock hipovolémico con asfixia grave antes del parto o durante el mismo. El niño está hipotenso y extremadamente pálido, presenta unos pulsos débiles o ausentes, hace esfuerzos respiratorios débiles y no responde a la reanimación cardiopulmonar. Un Hto normal no descarta una pérdida masiva aguda de sangre, ya que quizá no haya transcurrido el tiempo suficiente para que se equilibre en el nuevo valor más bajo. Por el contrario, los RN que han sufrido hemorragias fetomaternas crónicas se encuentran pálidos y tienen un Hto bajo, pero conservan pulsos y perfusión buenos.
En la transfusión gemelo-gemelo, el donante suele ser pequeño para su edad gestacional, está anémico y su escasa diuresis se traduce en oligohidramnios. El receptor es significativamente más grande y pletórico y su diuresis elevada da lugar a polihidramnios.

Cuidados de Enfermería

Las pérdidas de sangre agudas con shock hipovolémico deben corregirse mediante transfusión inmediata de sangre total o de concentrado de hematíes, a través de un catéter introducido en la vena umbilical y administrando 15 ml/kg en 5 a 10 min seguidos de alícuotas repetidas hasta el restablecimiento de una circulación adecuada. Si no se dispone de sangre de manera inmediata, la circulación puede mantenerse inicialmente perfundiendo un coloide (albúmina humana al 5% o plasma fresco congelado) o suero salino normal. Si el shock persiste, deberán administrarse más sangre, coloide o suero salino normal. Puede controlarse la presión venosa central mediante un catéter en la vena umbilical (después de comprobar radiológicamente que la punta se halla por encima del diafragma) para determinar el momento en que se restituye el déficit de sangre.

En la transfusión gemelo-gemelo, el donante puede necesitar una exanguinotransfusión o una transfusión simple que lleve su Hto a un nivel seguro, mientras que el receptor, que quizá tenga policitemia, puede necesitar una exanguinotransfusión con reducción parcial (flebotomía de intercambio) con coloide para reducir su Hto hasta valores de seguridad (generalmente <65%).


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